jueves, 15 de noviembre de 2007

El otoño


Es, esa época en la que parece que todo el mundo está triste, las hojas de los árboles caen y nosotros cada día más contentos, disfrutando de Nahia, saboreando la paternidad.
Vemos que cada día estamos mejor, poco a poco se va acoplando con toda la familia, aunque en esta época los que más están sufriendo son mis suegros.
Nahia no acaba de encajar con ellos y mi suegro que parece alguien frio y distante, sufre, porque la niña lo ha transformado, ahora quiere estar todo el día con ella, la lleva al parque, a los columpios, de paseo, pero ella, ella siempre llora.
Los lunes son los días que yo tengo reservados para mi, el resto de la semana estoy siempre con la peque o con Javi, pero los lunes voy a restauración, es mi tiempo y me parece importante conservarlo. Ese día son mis suegros los que la recogen de la escuela, pobres, ella siempre llorando, menos mal que mi suegra es concienzuda y a base de mucha paciencia a conseguido que Nahia les quiera muchísimo, ellos se los han tenido que currar. Hoy en día Nahia los adora y a su “aitite” se le cae la baba cuando va corriendo hacia él y le da un beso de los de ahogar.
Poco a poco los días van pasando y cada día está más cerca la Navidad.

sábado, 15 de septiembre de 2007

Septiembre


Es el mes de los cambios, tras las vacaciones y para nosotros este septiembre era mucho más…
Nahia comenzaba la escuela, nuestra niña chiquitina ya iba a la escuela!!
El primer día fue horrible, como me acuerdo, la dejé en clase con los demás niños, en un momento se vio allí sola de nuevo, sin nosotros, los gritos, porque eso no era llorar se oían desde la calle. La sesión duró únicamente 30 minutos, creo que se los pasó gritando, llorando…. Llegó el momento de pasar a recogerlos, tenía que entrar hasta la clase, en ese instante me vio, vino corriendo y me dio el beso más grande y con más sentimiento de los que me había dado nunca. Amatxu!! Amatxu!!. Todavía se me ponen los pelos de punta.
Ella entendió en ese momento que a pesar de que al día siguiente volvería yo iba a estar en la puerta esperándola y lo aceptó.
Desde ese día no ha vuelto a llorar al ir a la escuela, siempre va contenta y sale más contenta.
Desde ese día mi hija me ha adoptado, y ahora soy su amatxu.

viernes, 31 de agosto de 2007

De vacaciones



A lo largo de esos largos cuatro años de espera siempre habíamos pensado que intentaríamos que el viaje fuera algo especial, pero a pesar de eso queríamos tomárnoslo como unas vacaciones, los que nos conocéis ya sabéis que nos hace falta muy poco para hacer las maletas e irnos al fin del mundo para conocer otras culturas, otros países. En este caso teníamos mayor razón queríamos empaparnos del país en el que nació nuestra hija, pero, también pensábamos que dependería mucho de cómo fuera la niña, de cómo se encontraría, de la adaptación, en fin de tantas cosas. Pero Nahia no podía ser de otra manera, es nuestra hija y tenía que ser viajera, así que disfrutamos de Colombia todo lo que pudimos. Mucha gente intenta volver lo antes posible a casa, bueno cada uno tiene sus motivos, pero para nosotros el tiempo que pasamos allí, solos, fue maravilloso y creo que fue bueno para acoplarnos, allí no tenías que estar pendiente de nada más que el uno del otro.
Cuando volvimos a casa Nahia tenía las referencias bien puestas, sabía quienes éramos nosotros, sabía como queríamos las cosas.
A pesar de que todo el mundo quería estar con nosotros, nuevamente marcamos las distancias, teníamos que seguir el trabajo que tan buenos resultados nos había dado y decidimos irnos a la playa, nuevamente los tres solos.

Os podéis imaginar, como se quedó la familia, por un lado nos comprendían, pero por otro lado para ellos también habían pasado muchos años y ahora que la tenían ahí querían disfrutar de ella.
Pasamos una semana en la playa, aquí Nahia empezó a disfrutar del agua, ahora ve las olas y se lanza a ellas, juega con la arena, hace castillos….. Después de ese tiempo pensamos que las cosas iban bien y decidimos irnos a Burgos, allí tenemos una casa en un pueblecito muy pequeño, es la casa familiar y allí estaba mi ama, mis tíos y mi hermana y mi cuñado. Fuimos sin avisar, y fuimos para quedarnos unos días dependía de cómo viéramos las cosas, nos quedaríamos más días o menos.
Fue una maravilla, allí Nahia aprendió a estar con alguien más que nosotros, a compartir con ellos y como no se ganó a todo el pueblo. Todo el mundo la hablaba, la preguntaba, y ella con su lengua de trapo contestaba. Fueron unos días maravillosos para todos, así que tras unas semana decidimos hacer lo mismo con la familia de Javi. Ellos tienen otra casa en un pueblecito de León, a una hora de viaje, así que allí nos fuimos. Todavía recuerdo la cara de i suegro cuando nos vio llegar, estaba con su nieta, eso era lo mejor del verano.

Los días fueron pasando y llegó el momento de la vuelta, Javi tenía que empezar a trabajar, tras dos meses de vacaciones llegaba el momento de recomponer las vidas, de organizarnos, de las rutinas.

sábado, 14 de julio de 2007

Nuestro primer, segundo cumpleaños



A casa llegamos un seis de julio, tan solo unos días más tarde sería el cumpleaños de Nahia y por supuesto habría que celebrarlo, pero teníamos claro lo que queríamos y lo que no y sobre todo sabíamos perfectamente que no queríamos que llenaran nuestra casa de juguetes y regalos para ella. Todos conocemos a nuestras familias y cuando encima la espera es tan larga, todos tenemos muchos sentimientos en la recámara, así que nuevamente les leímos la cartilla. Nahia acababa de llegar y no necesitaba cosas superfluas, necesitaba tener una familia, necesitaba a sus abuelos, a sus tíos, necesitaba cariño, amor y también alguien que de vez en cuando le dijera no.
Como siempre la familia estuvo por encima de la media, los abuelos, bueno son eso abuelos y siempre le dan mucho y antes de que lo pida pero poco a poco han ido aprendiendo a no hacer todo lo que ella pide, con los tíos siempre ha tenido una relación de complicidad, Nahia sabe mirarles con carita y claro los chicos caen a sus pies, adora a sus tíos, además desde el primer momento, las tías se lo han tenido que currar mucho más, ahora no le importa quedarse con ellas, o irse al parque, pero ha repetido la historia que tuvo conmigo, con ellas.
Cuando Nahia vivía en Colombia lo hacía en una casa en la que le daban todo, todo lo que ella pedía, era la niña consentida, vivía con niñas más mayores que ella y la tenían de juguete, así que uno de los aspectos que más hemos tenido que trabajar es ese, el de ser caprichosa, consentida, con el tiempo la vamos cambiando, aunque todavía queda trabajo.
Llegó el día 14, era el segundo cumpleaños de nuestra hija y el primero que íbamos a poder disfrutar con ella y por supuesto no quisimos que nadie de la familia se le perdiera y menos los amigos.

Nos fuimos a Artxanda, un monte que rodea Bilbao, a un txakoli y allí en pleno aire libre comimos todos, por fin teníamos el circulo cerrado y éramos una familia al completo. La fiesta fue una gozada, 15 adultos y cuatro enanas. Ahí empezamos a descubrir que a nuestra hija al igual que a las otras niñas les encantaba el “txuleton”, donde habría aprendido Nahia a comer carne cruda, si en Colombia se come reseca….
Después de comer, tiramos las toallas al suelo y allí estuvimos hasta que las pequeñas ya no podían más.
Pasó el día, todos estábamos agotados, cuando llegamos a casa, estábamos radiantes, agotados, pero maravillados, cuanto había cambiado nuestra vida en un mes…

sábado, 7 de julio de 2007

La vuelta a casa

Muchas veces durante el tiempo que estuvimos en Colombia pensábamos como iba a ser la vuelta, primero por el hecho de viajar con una niña tan pequeña y por otro lado por lo que iba a ser la vuelta, el encuentro con la familia, el comienzo de la vida en común, pues bien, ni en el mejor de nuestros sueños hubiéramos pensado que todo iba a salir como fue.

Para rematar la jugada y como estábamos en Cartagena, nuestro viaje de regreso comenzó allí. De nuevo rellenar las maletas, el tema ya estaba complicado, tras un mes habíamos comprado un montón de cosas y claro meterlo todo era complicadillo, pero bueno por fin estábamos en la puerta del hotel preparados para el gran viaje, eran las 7 de la mañana (casi como en la canción)de ahí fuimos al aeropuerto, espera y primer avión del día, volvíamos a Bogotá, el siguiente vuelo lo teníamos a las 5,30 de la tarde, pero no teníamos más remedio había que esperar allí, imaginaros, las pedazo maletas, Javi, la niña y yo…. A eso de las 2 había la facturación para Madrid, total que tal la larga espera en una cola llegó el momento de la revisión de lamentas por parte de la policía, madre mía sacaron una a una todas las cosas, todos los regalos, en resumen 45 minutos de revisión y mientras Nahia como una valiente, aguantando el temporal. Por fin, conseguimos pasar, ahora había que pasar por inmigración, presentar todos los papeles de la peque, nueva cola…. Pensábamos que no íbamos a llegar nunca al avión, pero por fin estábamos sentados, el cansancio empezaba a hacer mella, cuando comenzamos a volar decidimos poner a Nahia en el suelo para dormir, nos habían puesto en primera fila y bajo nuestros pies había mucho sitio, nos dieron unas mantas y Nahia hizo todo el viaje dormida como un tronquito, nosotros en cambio no cerramos ni los ojos… por fin se despertó la peque, estábamos aterrizando en Madrid. Eran sobre las 10,30 de la mañana, nos daba tiempo de ponernos un poco decentes, bueno básicamente Nahia, ya que la llevamos a un baño, la lavamos y cambiamos de ropa, queríamos que cuando la viera la familia estuviera radiante. La pusimos un vestidito, peinamos… y ya estábamos listos, a las 12,30 salía nuestro avión para casa, que cerquita estábamos. En el último viaje yo caí molida, media hora de sueño, pero la necesitaba. Por fin aterrizábamos, por fin estábamos en casa… Nada más llegar al aeropuerto vimos a nuestra familia y algunos amigos, a pesar de haber dicho que no queríamos nada especial, fueron los abuelos, mis tíos y mis amigas. Para todos ellos al igual que para nosotros eran el gran momento, por fin iban a conocer a la pequeña y no se lo querían perder.

Nada más salir por la puerta del aeropuerto la pequeña se dedicó a dar besos a todos, eso si, sin perdernos de vista, pero se portó como si siempre hubiera estado aquí y simplemente se hubiera ido de vacaciones. Había pasado casi un día entero desde que habíamos salido de Cartagena. Ella radiante y nosotros cansados pero muy contentos.
De ahora en adelante las cosas había que ponerlas en su sitio y aquí comenzaba nuestro gran reto, educar a nuestra hija….

sábado, 30 de junio de 2007

Cartagena

Cuando bajamos del avión se notaba ese calor húmedo que te pega la ropa al cuerpo. El transporte nos llevó hasta el hotel, mientras íbamos admirando el mar, por fin los volvíamos a ver, que ciudad más maravillosa y que contrastes, primero pudimos ver la zona colonial y de repente a través de la 0playa un cambio brutal, grandes torres de hoteles se alzaban hacia el cielo.
Una vez alojados en la habitación, le pusimos en la ventana a Nahia para que disfrutara de las vistas, estábamos en una planta onceava y desde allí se veía prácticamente toda Cartagena.
El primer día de Nahia en el mar fue horrible, cuando llegamos a la orilla y vio que el agua se movía, la cantidad de ella que había, total, una hora llorando sin parar. Menos mal que como en todo poco a poco se fue acostumbrando, pero aún así lo que más le gustaba era descubrir la ciudad. Muy prontito a la mañana, o bien al atardecer, solíamos ir hasta la parte antigua, si ibas a otras horas morías en el intento, a esas horas era mejor estar a remojo en el mar o en la piscina que teníamos en la planta 16.

Recorrimos el castillo de San Felipe, La Popa, Museo de la Inquisición, callejuelas, y hasta hicimos una excursión en lancha de un día a las playas del Rosario, que son unas islitas que están a unos 45 minutos en lancha, son de arena blanca y fina, mar azul, y en una de ellas hay un acuarium, a Nahia le encantó ver a tantos peces y por supuesto a los “tuburones”.

Los días iban pasando, la relación cada día era más sólida. Siempre he pensado que esos días nos vinieron muy bien para estar más unidos para lo que vendría después…

miércoles, 20 de junio de 2007

Bogotá

Por tema de competencias el juez de Mocoa se negó a firmar la sentencia, a pesar de que días antes dijo que no había problema. En vista de que nuestra estancia en Mocoa se iba a alargar y que allí ya no podíamos hacer nada más decidimos irnos de vuelta a Bogotá, así por lo menos podríamos disfrutar de la ciudad, podríamos patearla.
Así que emprendimos el viaje de vuelta, con Nahia sobre las rodillas e intentando que viera su tierra desde el aire, algún día volveremos para poder conocerla mejor, pero mientras tanto queríamos que en la retina de nuestra hija se quedaran aquellas maravillosas imágenes.
Tras tres vuelos llegamos a Bogotá cogimos un taxi y fuimos a recuperar la parte de la maleta que no pudimos llevar a Mocoa y que dejamos en el Hotel El Refugio, ya que ahora íbamos a alojarnos en La Residencia San Sebastián.

Al llegar a casa nos volvimos a encontrar con Encarni, David y con Juan David, su hijo que se convertiría en muy buen amigo de Nahia.
Esos días allí fueron maravillosos y ahí empezamos a consolidarnos más como familia, Nahia empezaba a aceptarme, jugaba con todos, en especial con David, siempre le han atraído más los hombres, incluso cuando llegó a casa, el hombre lo tenía fácil, la mujer se la tenía que ganar.
Como somos muy viajeros y aventureros, disfrutamos muchísimo de la ciudad, el domingo el mercado de Las Pulgas, barrio de la Candelaria, Museo del oro, Mueso Botero, cerro de Montserrate, excursión a Zipaquirá …. Había que disfrutar y además con la compañía de nuestros nuevos amigos todo era mejor…

Al final ya teníamos todos los papeles, sentencias, visados…. En vez de adelantar el viaje de vuelta optamos por seguir conociendo el país, así que nos fuimos una semanita a Cartagena de Indias, nos íbamos de vacaciones.








El último día antes de irnos recibimos la visita de Dilia y de Diego, quedamos en volver a verles, quien sabe cuando o como....